El hipotálamo es un componente mayor del sistema nervioso autónomo central y actúa en la conducta emocional. Las lesiones de los núcleos hipotalámicos ventromediales en animales se acompañan de una reacción de ira caracterizada por silbidos, gruñidos, mordeduras, piloerección, arqueo de la espalda y dilatación pupilar. En contraste, la estimulación de las regiones laterales del hipotálamo anterior suscita una respuesta de huida. La estimulación de algunas regiones hipotalámicas da lugar a una respuesta agradable. La estimulación de otras regiones produce reacciones desagradables. El papel del hipotálamo en la conducta y la emoción se relaciona de forma estrecha con el sistema límbico. La conexión entre la corteza prefrontal límbica y el hipotálamo posterior es un enlace importante para la respuesta autónoma a emociones.
FUNCIÓN DE RECOMPENSA Y CASTIGO
En comentarios anteriores se aclaró que el hipotálamo y otras estructuras límbicas se relacionan particularmente con la naturaleza afectiva de los impulsos sensoriales -es decir, si las sensaciones son placenteras o dolorosas-. Estas características afectivas también se han llamado recompensa y castigo o de satisfacción y aversión. La estimulación eléctrica de ciertas zonas sosiega al animal, en tanto que la de otras produce dolor o miedo intensos o reacciones de defensa o fuga, y demas elementos del castigo. Evidentemente, estos dos centros de funció opuesta modifican la conducta del animal.
IMPORTANCIA DE LA RECOMPENSA Y DEL CASTIGO EN LA CONDUCTA.
Casi todas nuestras acciones dependen de recompensa y castigo. Si estamos haciendo algo que signifique recompensa, lo seguimos haciendo; si se asocia con castigo, dejamos de hacerlo. Por consiguiente, es indudable que los centros del castigo y la recompensa son de lo más importante para el control de nuestras actividades corporales, modificaciones, etc.
IMPORTANCIA DE LA RECOMPENSA Y DEL CASTIGO EN EL APRENDIZAJE Y LA MEMORIA: HABITUACIÓN Y REFUERZO.
Experimentos en animales han mostrado que la experiencia sensitiva que no cause recompensa ni castigo se olvida con gran facilidad. Los registros eléctricos muestran que los estímulos sensitivos nuevos e inéditos siempre excitan la corteza cerebral. Pero la repetición del estímulo durante un tiempo largo significa exinción casi completa de la respuesta cortical cuando no crean la sensación de recompensa o castigo. Así el animal se habitúa al estímulo sensitivo y por tanto ignora el estímulo.
Sin embargo, si dicho estímulo se asocia con recompensa o castigo, y no es indiferente, la respuesta cortical se torna progresivamente mayor cuando se repite el estímulo, en vez de desaparecer, y se dice que la respuesta se reforzó. Por tanto, el animal establece un recuerdo para las sensaciones asociadas con recompensa o castigo; por otro lado, se habitúa por completo a los estímulos sensitivos indiferentes. Es, pues, evidente que los centros de recompensa y castigo del mesencéfalo modifican profundamente el tipo de información que aprendemos.
EFECTO DE TRANQUILIZANTES SOBRE LOS CENTROS DE RECOMPENSA Y CASTIGO.
La administración de un tranquilizante, como la cloropromacina, inhibe los dos centros de recompensa y castigo, con lo cual disminuye considerablemente la reactividad afectiva del animal. Por tanto, se supone que los tranquilizantes actúan durante los estados psicóticos al suprimir muchas de las áreas importantes de la conducta del hipotálamo y sus regiones relacionadas del cerebro.
FURIA
Un patrón emocional que abarca al hipotálamo y qque se ha caracterizado claramente es el patrón de furia. Se puede describir como sigue:
La estimulación potente de los centros del castigo del cerebro, en especial la zona periventricular del hipotálamo o el hipotálamo lateral, hace que el animal: 1) desarrolle una postura de defensa, 2) extienda las garras, 3) levante la cola, 4) silbe, 5) escupa, 6) gruña y 7) desarrolle piloerección, abra mucho los ojos y dilate las pupilas. Además la más ligera provocación desencadenará un ataque salvaje inmediato. Esta es más o menos la conducta que también se ha llamado simplemente furia.
La estimulación de las áreas de castigo más anteriores (en las áreas preópticas de la línea media) produce principalmente miedo y ansiedad, acompañadas de una tendencia al escape por parte del animal
En el animal normal el fenómeno de rabia (furia) se controla principalmente por una actividad contraequilibrada de las porciones laterales de los núcleos ventromediales del hipotálamo. Además, el hipocampo, la amígdala y las porciones anteriores de la corteza límbica, en especial la corteza límbica anterior del área subcallossa del lóbulo temporal anterior, transmiten señales que ayudan a suprimir el fenómeno de rabia. Por lo contrario, si estas porciones del sistema límbico se leionan o destruyen, el animal (y también el hombre) se torna mucho más suceptible a los brotes de furia.
SERENIDAD Y DOCILIDAD
Cuando se estimulan los centros de recompensa ocurren los patronaes de conducta emocional exactamente opuestos: serenidad y docilidad.
BIBLIOGRAFIA
Afifi, Adel K.,Bergman Ronald A. "Neeuroanatomía funcional texto y atlas" editorial Mc Graw Hill 2a edición 2007
Guyton, "fisiología médica", pág. 677-678
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